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domingo, 27 de enero de 2008

Lástima de incultura

Hace una semana la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica plantó un almendro en flor en el espacio donde estuvo el Campo de los Almendros, en Alicante. Junto al árbol, enmarcado por los colores de la bandera española de la II República, podía leerse este texto: "En este lugar estuvo el Campo de Almendros y aquí está su memorial".

Apenas 48 horas más tarde, el árbol fue brutalmente arrancado y el cartel manchado con símbolos fascistas y la palabra asesinos, que sin duda describe perfectamente a quienes son dignos de la admiración de estos vándalos iletrados, analfabetos, incultos hasta causar pena, ni siquiera risa.

Es evidente que en cualquier país, por civilizado que sea, pueden andar sueltos unos cuantos cabestros ignorantes que insulten a las víctimas y jaleen a los verdugos; lo preocupante, y nauseabundo, es que las instituciones (que se suponen que han de dar ejemplo) miren para otro lado cuando algo así ocurre, suceda donde suceda, en Alicante o en Euskadi. Las víctimas de la intolerancia merecen siempre nuestra solidaridad, aunque no se las pueda utilizar para obtener votos.

martes, 22 de mayo de 2007

En Suiza creen en Dios

Hace más de 10 años Paco Sanguino (también conocido como El Cosmonauta Paquito) y yo escribimos el texto teatral Creo en Dios, con el que ganamos el Premio Ciudad de San Sebastián 1995, organizado por la Fundación Kutxa de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de Donosti y en cuyo jurado se encontraban José Monleón, Miguel Narros, Emilio Gutiérrez Caba y Elena Pimenta.

La obra fue publicada por Kutxa (San Sebastían, 1995), por la revista Estreno (Universidad de Pennsylvania, primavera de 1998) y por Visor (Madrid, 1998) en su colección Biblioteca Antonio Machado de Teatro. Fue representada por diversas compañías: entre otras, El Club de la Serpiente de Alicante (que dirigió el propio Sanguino), Ababol y Cantinela de Madrid, Caretos de Las Palmas o las argentinas Teatro Babilonia (Tandil) y Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes la incluyó en su fondo junto a imágenes de carteles, programas de mano, etcétera.

Hace algunos meses, Josephine Posse-Murgui nos escribió desde Suiza para comunicarnos su interés en traducir la obra y llevarla a escena. Aunque hace tiempo que no publicamos ni estrenamos, o tal vez precisamente por eso, una propuesta así llena de, primero, sorpresa y, luego, entusiasmo. ¿Qué pudo ver Josephine en una obra escrita hace tanto tiempo y en una ciudad tan lejana a la suya?

El caso es que Je crois en deux, "comédie de Francisco Sanguino et Rafael González et traduite par Josefina Murgui", a cargo de la Cie. Corifée, se estrenará en L'Oblo (Lausanne) el próximo 1 de junio, y permanecerá allí hasta el 10; posteriormente, entre el 17 y el 20 de octubre, podrá verse en el Café-théâtre de la Voirie, en Pully.

Nuestro agradecimiento a quienes han hecho posible este pequeño milagro laico.

jueves, 19 de abril de 2007

La flor del manzano

En cuanto el sol ha empezado a empujar, el manzano se ha cubierto de hojas pequeñas, tiernas, que al poco han abierto el paso a tres curiosas asociaciones de flores. Es la primera vez que lo veo. Aparecen en grupos de seis o siete, huelen casi a jazmín, los pétalos son blancos por delante y rosados en el envés, aunque ambas caras se prestan un toque de sus colores, contra los que destaca astutamente el amarillo de las anteras. He leído que esos elencos (nunca mejor dicho: "Conjunto de personas que intervienen en un espectáculo...", en el Espasa) florales se llaman "umbelas", y que las hojas del manzano son "lanosoblanquecinas" por su parte posterior. Ya sé algo más que, posiblemente, olvidaré pronto; pero no el recuerdo de esa imagen que morirá dentro de unos días para convertirse lentamente, espero, en fruta y, eso sí, reaparecerá la primavera que viene compensando, con otros pequeños milagros de la estación, el frío a veces criminal de enero y febrero. El frío que, a su modo, es verdad, también merece la pena.

viernes, 13 de abril de 2007

Son peores

Hace muchos años le escuché a la poeta panameña Bertalicia Peralta una frase, quizá unos versos, que retratan perfectamente a esos individuos sin duda más próximos al estiércol que a la humanidad: "Hay personas que no son tan malas como parecen: son peores". Tal vez sea incluso generosa para definir a los que mandan desagradables correos electrónicos a familiares de las víctimas del 11-M. A esa gentuza, incapaz de hacer la o con un canuto sin que alguien les conduzca la mano, los cargan de odio algunos dictadorzuelos con frenillo y tirantes que se dicen periodistas pero no son más que señoritingos sin ningún tipo de escrúpulos. Habrían sido inmensamente felices en la España de la posguerra, decidiendo quién sí y quién no; para su desgracia, tienen que conformarse con esta España del siglo XXI en la que los mentirosos son mandados al carajo por las urnas. La frustración les genera un corte de digestión permanente, por lo que no ha de extrañarnos ese constante vomitar. Lástima que tal desperdicio sea el alimento intelectual de quienes sólo tienen la cabeza para que les crezca el pelo; y encima algunos de ellos se lo rapan.

viernes, 30 de marzo de 2007

La memoria violeta

Hoy hace 68 años, los mercenarios italianos de la división Littorio, al mando del general Gambara, ocuparon la ciudad donde yo nací 27 años más tarde.

Los fascistas cercaron los accesos al puerto, en el que los últimos republicanos libres, que habían llegado a millares con la esperanza de embarcar hacia el exilio, quedaron atrapados. Unidades navales nacionales, apoyadas por los regímenes de Hitler y Mussolini, habían cerrado la bahía de Alicante para impedir la entrada y salida de barcos. Los civiles y militares republicanos allí refugiados se vieron obligados a entregar sus armas a los italianos al servicio de los franquistas sublevados contra el Gobierno legítimo de la República. Era el fin de la Guerra Civil española.

Durante los dos días siguientes, aquellos vencidos fueron conducidos al Campo de los Almendros. Max Aub dedicó un libro a aquel lugar por el que yo jugué de niño ajeno a la Historia. "Deshechos, maltrechos, furiosos -los describía Aub-, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España".

En recuerdo de aquellas mujeres, de aquellos hombres, de aquellos niños y ancianos, la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante ha convocado una marcha que el domingo, 1 de abril, a las 11h, partirá del puerto de Alicante y llegará al Campo de Almendros. Una vez más pediremos al Consejo del Puerto y al Ayuntamiento de Alicante autorización para erigir, por suscripción popular, una escultura de Eusebio Sempere en el puerto y un memorial en el Campo de los Almendros para honrar a aquellas personas que lucharon por la democracia. Es posible que, una vez más, no nos hagan caso.

Es curioso: el mismo ayuntamiento que continúa considerando a Franco ciudadano de honor o alguna vergüenza similar desprecia con su silencio a quienes sufrieron la brutalidad de aquel tirano.

Es indignantemente curioso.

 
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