martes, 5 de junio de 2007

Borrachos, fascistas, gilipollas

Éste es el manual sobre literatura en español que todo docente de la matería debería leer. Quienes nos quejábamos como alumnos de la excesiva solemnidad que transmitían nuestros profesores, posiblemente años después, ya sobre la tarima, hemos cometido el mismo error taxidermista. Las novelas y los versos los escriben las mujeres y los hombres, y que arroje la primera piedra el que, por una cosa o por otra, no ha demostrado nunca esa humanidad.

Borrachos, groseros, pedantes, glotones, agresivos, fascistas... incluso gilipollas (como Amado Nervo para Unamuno y Valle-Inclán), quienes han construido la gran historia de la literatura en este idioma desde el XIX hasta nuestros días, incluso después, son los protagonistas de Manual de literatura para caníbales, un magnífico libro escrito por el asturiano Rafael Reig que rebosa erudición y sentido del humor, algo por lo común tan difícil de conjugar.

Sin duda, las mejores páginas del volumen son las dedicadas a Darío, el autor con quien Reig habría querido "compartir mesa literaria" porque "era un hombre incorregible: bebía, comía y follaba más de la cuenta". Es bellísima la imagen del poeta que construye: como el albatros, "príncipe de las nubes", pero un pelele digno de toda burla en tierra, a pie, despojado de la lírica con la que le abrigaba el alcohol.

En el otro lado Cela, chivato, censor, abonado permanentemente al plagio, manipulador... "Se trata de un caso ejemplar de miseria moral. Siendo la miseria moral un lugar común de todos los tiempos y sociedades, insisto en lo de ejemplar": son palabras dedicadas al autor de La colmena por Alejandro Gándara en un comentario sobre el manual de Reig; pero añade: "qué aporta el derribo —por lo demás, asumido casi popularmente- y hasta qué punto la ausencia de piedad que exigen los malvados no nos mancha también las manos (y la escritura)". Puede que tenga razón en lo segundo, aunque no estoy seguro de lo primero: en un país tan acostumbrado a perdonar siempre a los mismos, la luz es de todo punto, creo, recomendable, en especial si tenemos en cuenta que el Nobel, igual que muchos otros señoritingos en distintos ámbitos, se marchó de rositas sin que prácticamente nadie osara recordarle qué clase de persona fue, y no sólo durante la guerra y la postguerra.

Por si lo escrito no fuese suficiente, añadiré un valor más al libro de Reig: el fomento de la lectura. Uno sale de este volumen con ganas de abalanzarse sobre Fortunata y Jacinta, de Galdós ("la mejor novela española de todos los tiempos (sí, a pesar de Cervantes)"); sobre la correspondencia entre el canario y la Pardo Bazán; sobre Fabulosas narraciones por historias, de Orejudo..., pero también sobre la propia literatura anterior de Rafael Reig: Guapa de cara, Autobiografía de Marilyn Monroe, Hazañas del capitán Carpeto..., que puede encontrarse con el sello de Lengua de Trapo.

1 comentario:

Alejandro Luque dijo...

Era una lectura pendiente, la de Reig, y este finde pasado lo acabé por fin con gran disfrute. Tienes toda la razón con que dan muchas ganas de leer al final de cada capítulo, y la 'tarea para casa' tiene mucho ingenio. Sólo disiento de lo de Cervantes, y no comparto la pasión por Orejudo (que ahora todo el mundo venera), lo siento, y me quedo con las ganas de que Reig aborde a otros muchos autores. Recomiendo completar el retrato de Cela con las notas de Antonio Pereira en 'La divisa de la torre', ¡y eso que era amigo del repulsivo Nobel! Y besos, primo.

 
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